Yoga para sanar el dolor del abuso sexual

Los abusos pueden dejar huellas difíciles de borrar. En muchos casos, luego del abuso, las personas experimentan una sensación de disociación en la que tienen una baja percepción de las situaciones y sensaciones que viven. Algunos lo expresan como “estar separados de sí mismos”. 

Luego del abuso se crean mecanismos de defensa 

Este mecanismo de defensa aparece con frecuencia en los adultos que fueron abusados en la niñez, respondiendo a la sensación de incapacidad que se presentó en la infancia para comprender lo que sucedía y el desconocimiento de las acciones que se podían haber tomado para ese momento. Es por eso que la práctica de Yoga resulta tan atractiva para las personas que han padecido ASI, (Abuso Sexual Infantil) ya que esta filosofía de vida permite establecer una conexión directa entre el cuerpo y las sensaciones, aspecto que se encuentra fracturado luego del trauma. 

El periódico digital El Nuevo Diario, en un artículo sobre la importancia del Yoga en personas que han padecido ASI, afirma que “el cuerpo es para las personas sobrevivientes una zona desconocida, otras veces resulta un lugar repudiado o, de hecho, un territorio relacionado con el miedo, la ira, el peligro, el castigo, la culpa, etc.”A través del movimiento y la conciencia presente, el cuerpo deja de ser algo que no pertenece al individuo, para convertirse en un vehículo por el cual se siente y se vive la vida. 

Yoga para sanar el abuso sexual

Zabie Khorakiwala sobreviviente de ASI descubrió en la práctica constante de Yoga la posibilidad de sanar su trauma, a través de la atención a las necesidades propias y la opción de definir límites necesarios para interactuar con otros, a pesar de esto, ella pudo notar que existía poca sensibilidad en este entorno sobre el ASI y fue así como decidió crear un programa en el que se diera un manejo integral sobre este problema que afecta a millones de personas a nivel mundial.

Los ocho principios del Yoga Trauma-Sensitivo, propuesto por Zabie Khorakiwala son:

  • Actitud de exploración: Explorar el cuerpo en la práctica sin juzgar ni sobreexigir la experiencia. 
  • No imponer control: El instructor no debe imponer control y dominio sobre otros, cada persona activa el respeto psicoemocional.
  • No brindar asistencia física: El acompañamiento debe hacerse de manera verbal, el contacto físico no debe propiciarse por parte del instructor
  • No se hacen pranayamas: Esta es una técnica de control de la respiración y en el programa de Yoga Trauma-Sensitivo se evita realizar un dominio de la respiración porque puede desencadenar flashbacks y eventos traumáticos en el sobreviviente de ASI
  • No existe competitividad: En este proceso no se definen formas preestablecidas y rigurosas para hacer la práctica, la persona observa su cuerpo y la comodidad que presenta para hacer el movimiento.
  • Evitar exhibir zonas genitales: Exponer a los sobrevivientes de ASI a exponer a través de posturas sus genitales, representa una vulnerabilidad que no es necesaria para la práctica
  • Suavidad: La transición entre posturas debe ser fluida y desde el amor por el propio cuerpo.
  • Seguridad: Preguntar en cada práctica si el espacio creado para la clase hace sentir seguro al sobreviviente de ASI. El trato por parte del instructor debe ser compasivo y nunca invasivo

Estos ocho principios buscan crear para las personas un espacio seguro para realizar la práctica, en el cuál el sobreviviente pueda adueñarse de las situaciones que experimenta y tomar las riendas de su propia historia, que le fueron arrebatadas en su niñez.

De igual manera un informe realizado por El Centro de Pobreza y Desigualdad de la Facultad de Derecho de Georgetown demostró que el Yoga podría ayudar a las menores encarceladas que habían sufrido abuso sexual, a manejar los efectos de trauma. Mantener una respiración consciente, apropiarse del cuerpo, definir los límites individuales y crear rutinas desde la autodisciplina permite que las mujeres que han sido sometidas durante mucho tiempo puedan empoderar sus actos y hacerse cargo de su vida. 

Si eres un sobreviviente de ASI es importante que cuentes con el acompañamiento profesional de un experto en salud mental, e intentes integrar en tu día a día prácticas de Yoga que te apoyen en tu proceso de sanación. La culpa no es de las víctimas es de los abusadores, no más silencio cómplice para el agresor, alza la voz. Si quieres contar tu historia puedes sumarte a este movimiento.